Este está siendo otro año que nadie esperaba ni tenía planeado. Virus, pandemia, cuarentena y distanciamiento social se han convertido en protagonistas. Ahora son otras normas las que rigen las vidas de toda la población. Las prioridades han cambiado, los sentimientos están a flor de piel y la nueva normalidad parece que cada vez está más cerca. Esa en la que volverán los abrazos, besos y poder quedar y ver a los más cercanos. Pero, ¿cómo será esa vuelta?

Está claro que de un día para otro no será como justo antes de que sucediera todo esto. Las reuniones multitudinarias, fiestas, celebraciones, encuentros… Incluso los más íntimos encuentros con la pareja o alguna sexy escort de Bogotá.

Se trata de un virus que el ojo humano no es capaz de detectar y que cualquiera puede contagiarse o contagiar a otros sin siquiera ser consciente. Además que hasta que se termine de administrar la vacuna a la mayoría de la población o se cree un medicamento útil, la transmisión es todavía peligrosa. Sobre todo porque los efectos y síntomas varían en cada persona. Se trata de algo en lo que todos los países están trabajando y estudiando para ponerle fin a toda esta situación. Pero mientras tanto son necesarias ciertas precauciones.

 

Echar de menos 

Se han visto reducidas las libertades temporalmente por todo lo que está sucediendo, para así evitar la expansión y continuar con la congestión del sistema sanitario de cada país. Pero esto, poco a poco ha ido cambiando.

Volver a ver a familiares, amigos e incluso a la pareja o prepagos en Fontibón, es algo que solo de pensarlo ya la sonrisa aparece. Tanto tiempo sin verse fuera de la pantalla, saber que están bien, tenerlos cerca físicamente al alcance de la mano ya es mucho. Aunque aún así, tocarse todavía es un sueño que cuesta contener para hacerlo realidad.

La incertidumbre, el miedo, la tensión y la ansiedad de toda esta situación prolongada en el tiempo ha afectado a la mayoría de la población. Los sentimientos a flor de piel fácilmente extremos.

seres queridos

Los nuevos abrazos

Por lo que para continuar avanzando y evolucionando hacia esa ansiada nueva normalidad, los expertos recomiendan seguir una serie de precauciones. Unos últimos esfuerzos para poder volver a estar cerca de aquellos que más se quiere y hacer vida “normal”.

En primer lugar, cuidar la higiene. Lavarse las manos varias veces al día, utilizar gel hidroalcohólico para desinfectarse antes y después de utilizar cualquier zona común. Llevar mascarilla o cubrebocas, ya sea de las quirúrgicas o de tela pero útiles. Evitar tocarse la cara lo máximo posible, mantener los dos metros de distancia con el resto.

Por otro lado, en el caso de que se pueda o se tenga que visitar a alguien, es recomendable descalzarse en la puerta y desinfectar manos, brazos, teléfono y pequeños objetos de uso cotidiano. Esto para luego poder moverse por la casa ajena tranquilamente y asegurarse de no llevar el virus con uno mismo.

Aunque por mucho que eso se haga, a la hora de saludar o interactuar sigue siendo necesario mantener distancias. Saludar con un choque de codos es la nueva forma de demostrar cariño.

Igualmente en algunas zonas se están realizando algunas innovaciones para que los abrazos vuelvan a ser una realidad. Por ejemplo con una gran desinfección, unos plásticos que cubran por completo manos y brazos. Tras ello una gran lámina de plástico flexible situada entre ambas personas y con cuidado hay algunos casos que están volviendo. Porque es diferente ver y hablar que sentir a esa persona tan querida entre los brazos, tenerla cerca de verdad, sentir su corazón y que sientan el propio.

 

Sensaciones y emociones

Y es que a pesar de todas las nuevas precauciones que hay que tener en cuenta y que el cubrebocas (aunque esté hecha con la tele más bonita), el jabón, la lejía y el gel hidroalcohólico sean los nuevos mejores amigos, la esperanza es lo último que se pierde. 

La ilusión, el brillo en los ojos e incluso alguna lágrima son las que ahora demuestran esa alegría de verse. Tener paciencia y ser cautos es la clave ahora. Ahora en los encuentros tanto con escorts de Ciudad de México, amigos o pareja se hacen con más ganas. El protagonista ya no es el teléfono, ni el WhatsApp, ni otras apps. Ahora se está en las conversaciones al cien por cien. Concentrarse y disfrutar de cada instante que se pasa con esas personas especiales. Fijarse en cada detalle, gesto, mirada e incluso palabra. Todo es importante. Interesarse y descubrir más sobre esa persona o personas. Profundizar la relación y buscar más allá para recuperar el tiempo “perdido”. 

Sentir los lazos que unen a cada uno y apretarlos. De este modo toda esa mezcla de emociones negativas causadas por el confinamiento y la situación pesimista generalizada de la pandemia se transformen en esperanza, amor y cariño.

Es curioso ver como la distancia ha hecho que las ganas por unirse y juntarse sean mayores. Donde las prioridades han cambiado y la mayoría tan solo desean poder abrazar a sus seres queridos. Algo que hasta hace unos meses era algo tan normal y sencillo. Ahora parece que es más valioso que el oro.

Fdo.: Deborah Salas

 

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