‘Un Tranvía llamado Deseo’, un viaje a lo más profundo del corazón humano

253

El Teatro Colón presenta un clásico estadounidense de Tennessee Williams ‘Un Tranvía llamado Deseo’ traído al contexto colombiano en una versión contemporánea bajo la dirección de Diego León Hoyos con la actuación especial de Marcela Mar, Angelica Blandón, Juan Pablo Urrego, Héctor Sánchez, Gloria Gómez y Alberto Saavedra bajo la dirección de Diego León Hoyos.

«Solo quién ha conocido el dolor conoce el poder del amor, solo quien ha conocido la pobreza conoce la bondad del confort» Blanche DuBois.

“Un Tranvía llamado Deseo” de Tennessee Williams, se estrenó en Broadway N.Y. el 3 de diciembre de 1947 y posteriormente en teatros de todo el mundo. Ha sido objeto de varias versiones cinematográficas y se convirtió en una de las piezas teatrales más importantes del siglo XX. Ganadora en 1948 del premio Pulitzer, obtuvo siete nominaciones al premio Tony, así como el premio a la mejor pieza de teatro otorgada por el “Círculo de críticos de drama de Nueva York”.

‘Un Tranvía llamado Deseo’, un viaje a lo más profundo del corazón humano. Un drama que encierra el tranvía como un viaje a la profundidad desde la estética y la complejidad de la pasión, el dolor, el amor y demás emociones humanas.

Durante la obra se abordan temáticas traídas al contexto colombiano a través de la vida de Blanche, una mujer adorable, clasista, alcohólica, nerviosa y en decadencia, que se quedó en el pasado, viviendo en una época de lujos y juventud, negando el paso del tiempo y su precariedad actual.

 

El montaje demuestra la vigencia e intemporalidad de la pieza, y por lo tanto está despojado de los detalles de Nueva Orleans, ciudad en donde se sitúa originalmente. «Esto porque creemos que narra un situación universal que podría tener lugar en muchos lugares del mundo y en varias épocas», dijo el director de la obra, Diego León Hoyos.

La adaptación de ‘Un Tranvía llamado Deseo’ respeta su esencia original. En esta versión la historia no sucede en el sur de los Estados unidos, ocurre en un lugar sin tiempo, ni espacio. La directora de arte, Laura Villegas logra crear un espacio abstracto y flotante que puede ubicarse en cualquier capital del mundo en donde realmente se busca que el espectador se concentre en el drama y las pasiones de los protagonistas.

“En la obra se ambienta en espacio totalmente transparente, permeable y poroso que da una sensación de hacinamiento en el que la intimidad es imposible. Un lugar que termina por convertirse en el único refugio cotidiano de Blanche” señaló la directora de arte de la obra, Laura Villegas.

El deseo y la frustración producirán un choque de trenes, entre una refinada dama de la sociedad venida a menos y el matrimonio de su hermana con un hombre rústico y violento que sacará a la superficie los secretos y las heridas profundas de Blanche.

‘Un Tranvía llamado Deseo’ tiene un costo de $30.000 a $70.000 pesos y se pueden conseguir a través de www.tuboleta.com, en puntos TuBoleta a nivel nacional y en la taquilla del Teatro Colón.

Reseña de la obra

¿Por qué los clásicos? ¿Por qué “Un tranvía llamado deseo”, la extraordinaria obra del teatro contemporáneo escrita por Tennessee Williams?

Mantener vigente el repertorio universal es absolutamente esencial para un país. Nutriéndonos de múltiples influencias culturales y de la inmensa riqueza espiritual de los clásicos es como mejor podemos fomentar la creación de una poderosa cultura nacional.

Es bien sabido que en las entrañas de la máxima y más genuina expresión de la literatura colombiana, “Cien años de soledad”, se hospedan, entre otras, la influencia de clásicos como “La Biblia” o los libros de William Faulkner. En el caso del teatro, la obra del gran escritor Tennessee Williams (del sur de los Estados Unidos como Faulkner), es esencial para comprender la dramaturgia del siglo XX.

Blanche DuBois, atormentada representante de una vieja aristocracia, asiste impotente al derrumbe de su vida de privilegios y vanidades, producto de un mundo nuevo, lleno de inmigrantes, codicia, crueldad y desamor que crea un cuadro trágico el cual se repite en muchos lugares del mundo. Su vigencia es universal. Pero aparte de las similitudes socioeconómicas, por así decirlo, la mirada inteligente y profundamente humana de Williams, nos revela una dimensión inquietante y trágica en la vida de estos seres: sus pasiones.

Stanley Kowalsky es implacable contra Blanche, su cuñada; se muestra suspicaz, astuto, cruel y seductor. No se piensa dejar deslumbrar ni estafar por esta ‘ricachona’ pretensiosa, a quien además ultraja, consciente de que a ella la derrite su brutal masculinidad. Por otra parte, este proto macho se derrumba y llora como un niño desamparado y vulnerable en brazos de Stella, su mujer. Ella, por su parte, no puede controlar el amor loco que le despierta su marido. Lucha desesperadamente por equilibrarlo con el respeto, el afecto y la compasión que siente y le debe a su hermana. Todos son víctimas de circunstancias extremas, y como envueltos por la metáfora de Williams, finalmente todos son arrollados por “Un tranvía llamado deseo”.

Que maravilla poderle ofrecer al público esta pieza conmovedora, esta expresión extraordinaria de lo que puede llegar a hacer el arte para ayudarnos a entender las vicisitudes de la vida.

Comentarios