¿La pornografía mata el sexo?

Descubrimos que, más veces de lo que se sospecha, esposos engañan a sus parejas… con sus cinco dedos.

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Tras abordar el tabú del exceso de masturbación en los hombres, nos ha llegado un aluvión de nuevos testimonios, esta vez de mujeres que no saben cómo volver a ocupar un lugar en el deseo de sus esposos, enfocados casi exclusivamente en el onanismo que permite la pornografía.

MUJERES PREOCUPADAS
“Tengo 25 años y mi esposo 30. He descubierto que ha visto pornografía varias veces en su computadora: yo me he sentido muy mal, casi reemplazada por esas imágenes. Me dijo que lo hace por curiosidad y que no tengo por qué preocuparme, ya que me ama y también me desea. Yo no le creo, porque no me cabe en la cabeza cómo puede sentir placer viendo a otros hombres y mujeres teniendo sexo. Me preocupa que se vuelva un adicto y que ya no disfrute de hacer el amor conmigo.

Te cuento que no soy una chica cucufata: uso lencería muy sexy, practicamos todo tipo de poses y no entiendo por qué, a pesar de que hago muchas de las cosas que se ven en una película porno, él tiene que verlas. Quizá soy una romántica extremista y no entiendo la situación”. Suzy.

“Hola, Hernán, llevo con mi enamorado casi un año de relación, tiempo en el cual nunca lo he visto eyacular. Hemos conversado al respecto y me ha dicho que solo logra hacerlo cuando se masturba. Anda preocupado por ese tema, porque piensa que puedo terminar la relación por ese motivo. ¿Qué me aconsejas?”. Isabel.

MI MANO ME MIMA
1) El consumo de porno y estímulos visuales es normal en los hombres, que suelen necesitar masturbarse con frecuencia.

2) A veces, la masturbación continuada crea un hábito compulsivo.

3) Suzy, sí eres una romántica extremista. Dale a tu esposo un margen de libertad imaginativa: fantasear es algo normal.

4) Isabel, no soy partidario de ir al sexólogo por cualquier razón. A veces crea estigmas y miedos donde solo hay falta de experiencia. Pero tal vez sea bueno que acudan.

5) Métanse en la cama y mastúrbale tú. Jueguen y descubran para él otros modos de culminar.

Por: Hernán Migoya // sexo21@peru21.com

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