El turismo deportivo se toma Barcelona

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Para los amantes del deporte y del turismo nada como una ciudad que ofrezca riqueza
cultural, un excelente clima, exquisita gastronomía y, por supuesto, plataformas y eventos que funcionen perfectamente para un buen viaje deportivo.

En España más de 10 millones de viajeros extranjeros visitan este país por motivos
deportivos, según datos de la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur).
Sin duda uno de sus principales destinos para hacer este tipo de viajes es la hermosa
Barcelona. Esta maravillosa ciudad impresiona a sus visitantes no solo gracias a Gaudí, sus playas o su extensa oferta gastronómica, sino también porque atrae a miles de turistas deportivos por ser, entre otras cosas, la casa del FC Barcelona. La capital catalana es una de las favoritas y se encuentra en el ranking de ciudades ideales para deportistas.
Teniendo en cuenta el auge de este de perfil de turista son muchas las propuestas que
buscan promover y potenciar las posibilidades de la ciudad catalana en su vertiente
deportiva. Una de ellas viene de la mano de estudiantes del IED Barcelona Escuela
Superior de Diseño.

Bajo el reto de convertir Barcelona en una innovadora metrópoli deportiva, los alumnos del Título Superior en Diseño de Producto y Título Superior en Diseño de Interiores propusieron 14 proyectos que promueven experiencias sensoriales para activar el cuerpo y la mente, zonas de entrenamiento activas en espacios de la ciudad y la práctica de deportes extremos como el freediving (deportes de apnea).

Las propuestas, planteadas en sus proyectos finales de carrera por los estudiantes al
Institut Barcelona Esports (IBE) del Ayuntamiento de Barcelona, se han pensado para
localizaciones específicas en la ciudad, como son: la Carretera de les Aïgues, la playa de la Barceloneta, las instalaciones de la antigua piscina de Montjuïc, los tinglados del Port de Barcelona o los diferentes parques o jardines municipales. Un espacio deportivo concebido como un oasis urbano sin contaminación, un proyecto paisajístico pensado como área de descanso, entrenamiento y conectividad para runners o una piscina de cristal de 40 metros de profundidad, donde practicar el freediving con vistas aéreas de Barcelona son algunas de las propuestas. Otras abarcan desde esculturas urbanas que fusionan cultura y deporte a través de la práctica del skate, pasando por piscinas de agua de mar que conectan cuerpo y mente mediante frecuencias de sonido, hasta una escultura efímera que crea melodías mediante el ejercicio físico del usuario.

Proyecto On, de Lizet Vanessa Vargas Barreto

ON es una escultura interactiva efímera de acero inoxidable
cromado, pensada para jóvenes adultos que potencia tanto la
actividad lúdica como el ejercicio físico. La pieza, cuadrada y
con un círculo rotatorio central de prácticamente dos metros, funciona de forma mecánica generando sonido, de manera que, según la velocidad que ejerza el usuario al interactuar con ella, se creará una u otra melodía. ON se puede integrar en diferentes espacios de la ciudad, como parques, jardines o paseos e incluso espacios interiores de edificios públicos para fomentar un estilo de vida saludable y dinámico.

Proyecto Barcelona Fitness, de Ali Brakri

Barcelona Fitness es un espacio deportivo urbano, diseñado para
promover el bienestar físico y mental de los usuarios pensado para los Tinglados del Port de Barcelona, actualmente en desuso.

Este proyecto se concibe como un oasis alejado de la contaminación y como punto de encuentro entre deportistas con el fin de promover y crear un sentimiento de comunidad. La propuesta es capaz de reciclar el aire generando un espacio eco-friendly donde, además de ejercitar el cuerpo, se favorece un estado de ánimo positivo gracias al diseño del espacio, la gama cromática, los materiales empleados o la iluminación.

 

Proyecto Kulpt, de José Tomás Oropeza

Kulpt es un conjunto de elementos escultóricos y mobiliario urbano que conecta cultura y deporte a través de la práctica del skate en los espacios públicos de Barcelona. Las esculturas, de estilo minimalista, crean un juego visual  mediante la interacción de los distintos planos que componen las piezas. Para plasmar la idea de evolución del entorno, se han utilizado materiales que se van transformando con el tiempo, y se contemplan posibles intervenciones de artistas con el objetivo de convertirlas en obras de arte urbano.

Proyecto Cyme, de Ana María Valdevieso

Tomando como inspiración los cuencos tibetanos y los pétalos de flor de loto, CYME es un conjunto de piscinas de agua de mar que implementa frecuencias de sonido para activar tanto el área corporal como la mental del usuario que se sumerge en ella.

Cada frecuencia es aplicada dependiendo de las necesidades específicas del usuario, como la relajación o la meditación y para solucionar problemas corporales, enfermedades respiratorias, de circulación o musculatura. Ana María propuso ubicar este conjunto cerca del mar, como en la Barceloneta o en la playa de Poblenou.

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