Instituto Caro y Cuervo y Teatro Colón presentan El Carnero

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El Carnero de Juan Rodríguez Freyle fue adaptado a una dramaturgia para ser presentado el pasado 21 de julio de 2018 en el Corral de Comedias, como parte de la programación del Festival Internacional de Teatro Clásico Almagro que este año tuvo como país invitado a Colombia.

La obra literaria ‘El Carnero’ fue adaptada al teatro por Leonardo Espitia y Guillermo Molina Morales, investigadores del Instituto Caro y Cuervo, bajo la dirección de Manuel José Álvarez Gaviria, actual director del Teatro Colón de Bogotá. Los lectores de El Carnero son Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diana Alfonso y Diego León Hoyos.

En esta oportunidad, las instituciones trabajarán nuevamente juntas para presentar la obra en Bogotá. El evento se realizará el jueves 4 de octubre en la Casa Cuervo Urisarri (Calle 10 # 4-69). Los interesados deberán realizar inscripción previa y asistir ese día a las 3:00 p.m.

 

Sobre El Carnero

El encuentro entre españoles e indígenas en América fue quizás tan desconcertante como lo sería la llegada de extraterrestres al planeta Tierra. Muy pronto se generó una gran cantidad de textos, orales y escritos, en los que ambas partes interpretan la nueva situación en función de sus imaginarios tradicionales, que ahora debían ser ampliados. En el caso de los españoles, destacan las cartas, relaciones, crónicas de Indias, e incluso poemas épicos, escritos en el mismo periodo de la conquista y primeros asentamientos coloniales.

El territorio de la actual Colombia, que entonces era parte de la Nueva Granada, se organizaba en torno a la Audiencia de Santafé de Bogotá, ciudad que Jiménez de Quesada volvió a fundar en 1538 en un lugar que había sido centro de la cultura muisca. Cien años después, Santafé era una población de unos pocos miles de habitantes de muy variadas procedencias: indígenas, africanos, mestizos, españoles y un creciente grupo de criollos, es decir, descendientes de españoles, pero nacidos en América. A este grupo pertenecía Juan Rodríguez Freyle (1566 – ca. 1640), a quien prácticamente solo conocemos por la descripción que hace de sí mismo en El Carnero. Lo importante es que, en torno al año 1636, Rodríguez Freyle sintió la necesidad de escribir la historia y sucesos de su tierra natal, que ocupaba un segundo plano en relación a regiones tan ricas como México o Perú.

El Carnero pretende ser una crónica de Indias donde se narran algunas costumbres de los indígenas muiscas, la llegada y conquista de los españoles y las primeras décadas de vida colonial. Su importancia, sin embargo, se deriva más bien de los “casos” (hoy diríamos “chismes” o “cotilleos”) que cuenta sobre la vida poco santa de algunos de sus vecinos. Destaca especialmente el gran número de adulterios, cometidos con ingenio y a veces con ayuda de brujerías, que solían acabar en crímenes (el título de El Carnero, además de hacernos pensar en cuernos, podría remitir a la piel del animal con la que se fabricaban los folios judiciales). De esta manera, El Carnero se convierte en un documento vivo en el que podemos sentir las tensiones y maravillas de un convulso siglo XVII en la Nueva Granada.

 

Sobre la adaptación

A raíz de la designación de Colombia como país invitado en el Vigésimosexto Festival de Teatro Clásico de Almagro, surgió la idea de adaptar El Carnero, crónica de gran importancia para entender el siglo XVII en la Nueva Granada. Uno de los manuscritos del texto ―de comienzos del siglo XIX, copiado, ilustrado y enmendado en algunos por el presbítero Miguel Espineli en Tunja―, se encuentra precisamente en la biblioteca del Instituto Caro y Cuervo, centro de altos estudios que desde el año 1942 se dedica a cultivar la investigación científica en los campos de la lingüística, la filología, la literatura, las humanidades y la historia de la cultura colombiana. Hasta 1859, cuando se hizo la primera edición de El Carnero por don Felipe Pérez en Bogotá, el texto fue leído y distribuido en copias manuscritas, varias de ellas incompletas, y ninguna autógrafa.

La Directora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán de Benavides, encargó a los colonialistas Leonardo Espitia y Guillermo Molina Morales, adaptar al teatro la crónica El Carnero. Ellos hicieron una labor de selección y adaptación al teatro del texto original de Freyle, para ofrecerlo en toda su viveza a los espectadores. En concreto, se eligieron cuatro episodios de especial significación: la ceremonia y la leyenda de El Dorado, el episodio de la bruja Juana viendo en un lebrillo lo que sucede en el Caribe, la historia de un adulterio con el carpintero que arreglaba y destrozaba la cama, y la de un malentendido mortal por la incomprensión de las señas que hacía un sordomudo en Tocaima.

 

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Fuente: Teatro Colón

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